
Shinrin Yoku
Jose Davidow
Jan 26, 2021
Shinrin yoku.
Lo verde y la salud.
Históricamente nuestra vida en las ciudades es más o menos reciente. De los últimos 10.000 años, desde el
comienzo de la agricultura.
La vida en ciudades gigantescas, es de los últimos 200 años. Durante millones de años nuestro ambiente vital fue la naturaleza.
Las ciudades atraen porque ofrecen variedad de oportunidades: empleo, educación, espectáculos, esparcimiento y
diversión.
Lugares de compra de toda especie. Posibilidad de amistades y encuentros. Mejor atención médica y otros múltiples beneficios.
La mitad de la población humana vive en ciudades, asediada por la tecnología. El trabajo y muchas actividades de tiempo libre se realizan en interiores.
Nos convertimos en una sociedad de puertas adentro, donde la luz natural es suplantada casi totalmente por la luz artificial.
Los sonidos, los olores, las imágenes de la naturaleza, solo están presentes en la memoria, o en la televisión.
Las ciudades generan problemas diversos. Polución ambiental por el humo de los escapes, ruido constante, contaminación visual, accidentes de todo tipo. Episodios de inseguridad, frecuentes en países como el nuestro. Formación de verdaderas islas de calor, contribución al cambio climático.
Aglomeración de personas que se cruzan apresuradamente sin verse. Largos trayectos para llegar al trabajo o volver al hogar, usando medios de transporte generalmente abarrotados.
La mayoría de las personas están encerradas en espacios reducidos, con escasa iluminación natural, con vistas a las paredes o a los techos de otros edificios, o a calles o callejones, muchas veces deteriorados y desagradables.
Muchas en las llamadas “villas miseria”, "slums” o “favelas”, donde predominan la precariedad, la suciedad, el desorden, la desesperanza y la falta de servicios básicos.
Algunos habitantes privilegiados en barrios residenciales, tienen luz, espacio verde y arbolado.
La vida urbana se asocia con mayor riesgo de problemas de salud. (1.2.3.4.5)
En particular los de salud mental. Los habitantes de las ciudades padecen con frecuencia trastornos de ansiedad y consumen más psicofármacos. (1.6).
Además, se observa mayor frecuencia de enfermedades cardiovasculares. Es mayor la mortalidad por todas las causas. (30.31)
Acerca del estrés urbano.
Las causas del predominio de los trastornos psíquicos y las enfermedades en las ciudades, seguramente son diversas. Abarcan múltiples aspectos, difíciles de dilucidar.
Podemos considerar como una de ellas, el estrés urbano.
El estrés es un proceso, el de responder psicológica, fisiológica y conductualmente, a una amenaza a nuestra vida o a nuestro bienestar. Todo el organismo reacciona al estrés, el sistema nervioso, el sistema endocrino, el corazón, los músculos, la piel, los órganos, célula por célula.
Tomamos noción de la amenaza e intentamos superarla. El estrés agudo, un predador, el ser asaltado, el accidente de automóvil, se resuelve en un plazo más o menos corto. Y estamos de nuevo en calma, heridos, muertos o indemnes.
El sufrimiento asociado a tener un hijo u otro familiar enfermo. El trabajo que nos genera sufrimiento por el maltrato que sufrimos, o la violencia familiar, son ejemplos de estrés crónico. Que van deteriorando, consumiendo, nuestro cuerpo.
En otro nivel, por supuesto, no comparable con estos dramas, en las ciudades, tenemos el estrés del tránsito incesante, de la muchedumbre que nos rodea, del aire contaminado. De los largos trayectos en el transporte público, del ambiente lleno de ruidos. Del derroche de luces que abruma nuestros ojos por las noches.
En muchas ciudades se agrega, además, la suciedad, el desorden, el deterioro de los edificios, la fealdad de lo que vemos. Y la inseguridad.
Todo esto genera estrés persistente. Aunque nos acostumbremos y dejemos de percibir el ambiente, sumergidos en nuestros problemas y pensamientos.
Los ciudadanos del siglo XXI, somos habitantes de un mundo tecnificado, superpoblado, desordenado, contaminado. Somos sedentarios, a menudo sobrealimentados y siempre estresados.
Tenemos cerebros que no han sido diseñados para la vida en las grandes metrópolis, caóticas, actuales.
Estamos empezando a entender que este mundo que construimos, tiene unos costos de mantenimiento elevados, para el planeta y para los seres humanos.
Muchos son los estudios que han registrado los efectos adversos que el ambiente urbano tiene para las personas.
El ruido incesante, por ejemplo, incluso a bajo volumen, altera nuestras hormonas. Se ha convertido en un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. (7) Aumenta nuestro mal humor y perjudica el descanso nocturno.
El tránsito de las ciudades es además, el gran responsable de la polución del aire que respiramos.
Nos afecta además la falta de espacio personal, lo cual nos pone a la defensiva, genera irritabilidad y favorece las actitudes agresivas.
El espacio verde y el Shinrin Yoku.
Diversos estudios han demostrado el beneficio de los espacios verdes, parques, plazas, reservas forestales, arbolado en las calles. (8). Pese a ello las ciudades, en su mayoría, carecen de suficientes espacios verdes. (4.5.6)
Además de reducir la contaminación, los espacios verdes tranquilizan a las personas, favorecen las relaciones sociales y motivan para realizar actividad física.
Al estrés de la vida ciudadana se opone y alivia, la oportunidad del contacto con la naturaleza. Si la ciudad dispone de espacios verdes accesibles con facilidad, estos ejercen un efecto tranquilizador, relajante, para el atribulado citadino.
La Biofilia.
¿Por qué pagamos más por un departamento con vistas al mar o al río, que por uno que tiene vistas a una pared?.
¿Qué le transmite el mar, que no transmite un muro?.
Lo mismo sucede si la vivienda da a un parque, una plaza, o un espacio arbolado, nuestras sensaciones son diferentes.
El biólogo de Harvard, Edward O. Wilson, sugiere que esta preferencia por la naturaleza es innata. Su origen se remonta a los lazos emocionales que nuestra especie habría desarrollado, durante los miles de años de evolución en comunión con la naturaleza. Este hipotético vínculo innato fue denominado por Wilson como "biofilia". (10)
¿Qué es biofilia...?. Wilson llama biofilia a una “tendencia innata a focalizarse en la vida y los procesos vitales”.
También “a la afinidad emocional innata de los humanos a otros organismos vivos”.
Los niños expresan su interés y aprecio por perros y gatos. Muchos humanos sienten lo mismo por los animales de compañía, y serían incapaces de dañar a otros seres vivos. Lo cual no quita la crueldad de muchos.
Numerosas personas encuentran placer en la jardinería, en el cuidado de sus plantas. Esta tendencia se expresa además por la afinidad y preferencia, de la mayoría, por los ambientes naturales. (4.5.11). La casa de fin de semana, las vacaciones junto al mar o las sierras.
Shinrin Yoku.
“Para mejorar su salud, dé un paseo de dos horas por el parque, o un lugar arbolado, una vez a la semana”.
Los médicos no acostumbran a dar esa receta. Sin embargo, cada año, millones de japoneses, afectados por el estrés y la ansiedad de la vida urbana moderna, acuden a sesiones de “Terapia del Bosque” en alguno de los centros creados por la Agencia Forestal de Japón.
La sesión consiste en dos horas de paseo por el bosque. Antes y después de la sesión, se mide la presión arterial y otras variables fisiológicas de los participantes para comprobar la eficacia del tratamiento.
Estos autores occidentales dicen lo mismo, (White MP, Alcock I, et al. Spending at least 120 minutes a week in nature is associated with good health and wellbeing. Sci Rep. 2019 Jun 13; 9(1):7730.)
“Pasar dos horas por semana en la naturaleza se asocia con buena salud y bienestar”. (12)
En esta ciudad no sé de médicos que den este consejo. Pero, me han referido, que el sacerdote sanador rosarino, el Padre Ignacio, ha aconsejado a algunos fieles que lo consultan: “vaya todos los días a caminar, descalzo, por el parque”. Consejo que combina el contacto con la naturaleza con el “grounding”.
Mirar un paisaje es tranquilizador y placentero. Podemos ir más allá, podemos entrar en él, sumergirnos con todos nuestros sentidos activos y experimentarlo consciente y plenamente en el presente.
Esto es precisamente lo que los japoneses han denominado “shinrin yoku”. Traducible como “baños de bosque” o como “sumergirse en la atmósfera del bosque”. (8)
Pasear por el bosque o el parque, en una forma meditativa y atenta. Tomándonos el tiempo para notar lo que vemos, respirar profundamente, sentir el contacto con el aire, observar la forma y las texturas de las hojas, escuchar el viento entre los árboles, oír los pájaros.
El Shinrin Yoku cambia el estado del organismo, relaja, modera el estrés. No sabemos con precisión cuál es la causa de este efecto. Pero ha sido demostrado en muchos estudios. (12.13.14)
Se ha evaluado con pruebas electrofisiológicas y midiendo las hormonas del estrés, con resultados consistentes. Permanecer algún tiempo en un espacio arbolado y tranquilo reduce los marcadores de la activación nerviosa y endocrina. Al mismo tiempo que, psicológicamente, sentimos la sensación de estar calmados.
Un estudio realizado en Japón, con estudiantes universitarios, consistió en exponerlos a una caminata por la ciudad y una caminata por el bosque, comparando parámetros fisiológicos en ambas situaciones.
Se midieron la actividad de la corteza prefrontal, el nivel de cortisol en la saliva, y la variabilidad del ritmo cardíaco, como índices de activación, medición indirecta del estrés. (15)
Los resultados indicaron que la actividad de la corteza prefrontal y el cortisol salival, fueron significativamente más bajos durante las caminatas por el bosque. Aumentó la variabilidad del ritmo cardíaco, lo cual es beneficioso. Se reduce la presión arterial. (16.17)
Caminar por un parque, o un ambiente verde y natural produce un efecto psicológico y fisiológico.
Los enfermos, las ventanas y el diseño del hospital.
Un trabajo pionero publicado por R.S. Ulrich, en la revista Science, en 1984, mostraba el efecto de la presencia de la naturaleza en la recuperación de pacientes operados.
Se realizó en un hospital, el cual disponía de habitaciones cuyas ventanas daban a un patio y la vista de una pared, y otras que daban a un amplio espacio arbolado.
Los pacientes afortunados que eran internados en estas últimas habitaciones, requirieron menos analgésicos y tuvieron recuperaciones más rápidas, acortando las internaciones.
Se realizó con pacientes operados de colecistectomía, con características clínicas similares. Las enfermeras informaban que, los pacientes que podían ver el espacio arbolado, eran menos demandantes y tenían mejor humor. (15)
Una habitación del Massachusetts General Hospital. Diseño biofílico. Lunder Building.
El trabajo de Ulrich se repitió en numerosas ocasiones, con los mismos resultados. El solo ver paisajes naturales es beneficioso. (9)
La luz natural es importante. Permite a los pacientes sincronizar su ritmo circadiano y lograr mejor sueño nocturno. Los pacientes que se recuperan en habitaciones con luz natural, lo hacen más rápidamente. (20. 21)
Lo que se respira entre los árboles. Fitoalexinas.
Las hojas, las flores, los troncos y aún las raíces de los árboles y otros componentes de la vegetación, emiten compuestos al aire. Más de 1000 han sido identificados. Se los denomina "Fitoalexinas". También "Fitoncidas".
Las Fitoncidas, (ahora Fitoalexinas), fueron así llamadas en 1928, por el científico ruso Boris Tokin, que descubrió la existencia de estos compuestos orgánicos volátiles producidos por las plantas. Se refería al hecho de que muchos de estos son antimicrobianos y antiparasitarios. Con el tiempo se pudo observar que además de defender a las plantas, tienen otros muchos efectos. Entre ellos, algunos favorables para la salud humana. (22)
(Más de 1000 Fitoalexinas son liberadas por las plantas, flores, hojas, corteza de los árboles y raíces. Estas sustancias son compuestos lipofílicos, con masa molecular por debajo de los 300 Da. La mayoría son isoprenoides, incluyendo hemiterpenos, monoterpenos, sesquiterpenos y otros. Se agrega un número de productos de bajo peso molecular, especialmente los oxigenados en C1 y C2, como metanol y acetaldehído. También derivados de ácidos grasos C6H10. Y muchos otros.) (22)
Son emitidos en relación a varios aspectos de la fisiología vegetal. Tienen funciones adaptativas a los cambios de clima, sirven de comunicación entre plantas, ayudan a la fotosíntesis. También efectos antimicrobianos, antiparasitarios, e influencia sobre posibles predadores.
El efecto de las fitoalexinas.
(Li Q, Morimoto K, et al.,. 2008), observaron el efecto de dos días de paseo por el bosque, dos horas cada vez, midiendo los niveles de células NK, y de células que expresan perforina, granulisina y granzima A/B. Antes y después de este “shinrin yoku”.
Se observó un notable aumento de estas células. En contraste, un paseo similar en una ciudad, como turista, no produjo ningún efecto.
El aumento de células NK, y las células que expresan esas moléculas citolíticas, persistió por más de 30 días. Paralelamente los niveles de adrenalina en la orina disminuyeron. Estos cambios en el sistema inmunológico tienen efectos protectores contra las infecciones y el cáncer. (23.24)
La inhalación de algunas fitoalexinas resulta en efectos antioxidantes y antiinflamatorios en la vía aérea. La presencia de áreas arboladas, disminuye la contaminación ambiental y se traduce en menor incidencia de internaciones por crisis asmáticas. (25. 26).
Otras actúan sobre la función cerebral, disminuyendo la fatiga mental, induciendo relajación, mejorando la performance cognitiva y el humor.
Algunos de los compuestos que forman parte de la atmósfera del bosque han demostrado capacidad para producir relajación muscular, mejorar el sueño y disminuir la ansiedad y la depresión. (27.28)
Algunos terpenoides, inhalados en áreas verdes, actúan como inhibidores de la inflamación. (29)
Salud y espacios verdes.
Existe una relación positiva entre el acceso a la naturaleza y la salud física y mental de los habitantes. (2.3.4.5.6).
Esta relación parece demasiado buena para ser verdad, pero estos trabajos publicados lo avalaron.
Las personas que viven cerca de áreas verdes refieren mejor salud. Se observa en este grupo poblacional, menor mortalidad por todas las causas. (30.31)
Los espacios verdes que se encuentran cercanos, a distancia de una caminata, para los adultos mayores, aumentan la longevidad de estas personas. (32)
Vivir en áreas urbanas con mayor cantidad de espacio verde se asocia con menores probabilidades de enfermedad cardiovascular (33), diabetes (34), asma (26), ansiedad y depresión. (6.14.28).
Además menos obesidad en adultos y niños (35.36).
Curiosamente, menos miopía en los niños, (menos mirar pantallas, más juego al aire libre, tal vez). (37).
Se ha observado que resulta en mejores embarazos y partos (38). Los niños desarrollan mejor sus habilidades cognitivas (39).
Agregar plantas en nuestros hogares.
Disponer de plantas en el interior de nuestras viviendas mejora el humor y facilita la relajación. Son una contribución a nuestros impulsos biofílicos. Generan nuestro pequeño espacio verde.
Su presencia es positiva. Algunas personas son muy amigas de las plantas y las consideran una compañía, incluso hablan con ellas. (Otras les tienen poco aprecio).
Mejoran estéticamente los ambientes y tienen algunos beneficios agregados. Se considera que reducen la electricidad estática del lugar. Absorben el polvo ambiental, (lo he leído, no sé cómo lo hacen).
Reducen la contaminación acústica, si tenemos muchas plantas. Durante el día aportan oxígeno al ambiente. Durante la noche, en cambio, emiten dióxido de carbono, en cantidades que no representan peligro alguno. Se ha revertido la idea de no tenerlas en los dormitorios, por ese peligro.
Las plantas extraen del aire ambiente contaminantes, como el benceno, el formaldehído y el xileno. Estos y otros muchos, son utilizados en procesos industriales para crear productos y materiales, presentes en los hogares.
La naturaleza nos ofrece así un método natural para purificar el ambiente sin necesidad de recurrir a costosos dispositivos.
Una lista de plantas de interior que filtran el aire fue publicada por la NASA en 1989 y contiene más de veinticinco especies distintas utilizadas para limpiar el aire en las estaciones espaciales.
Por primera vez se han cultivado flores en la Estación Espacial Internacional.
Zinnia. TWITTER SCOTT KELLY.
¿Hay suficiente espacio verde…?
“Uno de los problemas ambientales más serios que enfrentan las ciudades en el mundo es la falta de naturaleza urbana. América Latina y el Caribe cuentan con un promedio de 3.5 m2 de áreas verdes por habitante. En las ciudades más pobladas de Latinoamérica, se encuentra un déficit de 9m2. respecto a los 12m2, de e.v./hab. recomendados por la OMS.
El hecho de que el 77% de la población de los países desarrollados y el 40% de los países en vías de desarrollo habiten en áreas urbanas confirma la importancia de los espacios verdes en las ciudades, sobre todo al considerar que éstos constituyen uno de los principales indicadores de calidad de vida en una ciudad.”
Tomado de: Martinez Soto, Joel; Montero, María; De la Roca-Chiapas, José María. (2016). Efectos psicoambientales de las áreas verdes en la salud mental. Interamerican Journal of Psychology. 50.204-214.
Slums, favelas, villas miseria.
Según reportes de las Naciones Unidas, más del 30% de la población humana vive en “villas miseria”. El 80% de la población en los países más desfavorecidos y el 6% en los más desarrollados.
Estos números están aumentando, se calcula que en 2030 alcanzará a 2.000 millones de personas y en 50 años a 3.000 millones. A menos que esta tendencia se revierta, por algún esfuerzo concertado en el mundo.
Cosa que no parece probable. La situación hoy, con la pandemia, se agrava y la recesión y miseria que seguirá post-pandemia, no ofrece buenas perspectivas.
En estos ambientes carecientes, sin servicios básicos, sin agua potable en la mayoría de los casos, hablar de espacios verdes y de "shinrin yoku" parece un mal chiste. Nuestro país con su 40% de pobres es uno de ellos.
En este tercer mundo del que es parte Argentina, la inseguridad rampante se extiende a los espacios verdes y hace que muchas personas los evitan, como evitan las calles después de ciertas horas. Podemos decir que a la general carencia de espacios verdes de nuestro país, se agrega la de encontrar espacios verdes seguros.
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REFERENCIAS
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