“Comer o no comer, that is the Question.”

Jose Davidow

3 feb 2020

Parte 1 | La restricción calórica.

Sobre los beneficios de evitar excesos y comer prudentemente.

La restricción calórica alarga la vida en numerosas especies animales.

Los humanos, en las sociedades desarrolladas, comen 3 o 4 veces por día, con algunos extras en muchos casos. Esta forma de comer conlleva en muchas personas, un consumo excesivo de alimentos. Asociada a una vida sedentaria, conduce a la obesidad, la enfermedad más frecuente de la especie humana actual.
La obesidad a su vez, se asocia a las dos principales causas de muerte, la enfermedad cardiovascular y el cáncer.
El 61,6% de los argentinos tiene exceso de peso. En una proporción de 36,2% de personas con sobrepeso y 25,4% con obesidad. Según datos de la cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) realizada por la Secretaría de Gobierno de Salud y el INDEC. El sobrepeso y la obesidad aumentaron del 49% al 61,6% entre el 2005 y el 2018 en la Argentina. (Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo).
No comer, comer poco, eventualmente ayunar, va en contra de la vida moderna. Se opone a la cultura de la abundancia. En las ciudades se vive cerca del fast food, del delivery, del supermercado abierto a toda hora, del restaurante, de la pizzería, de las tentaciones culinarias, de las gaseosas saturadas de azúcar.
Estas observaciones no pretenden ignorar que muchas poblaciones sufren de desnutrición. Según una publicación de Médicos sin Fronteras, cada año, más de tres millones de niños y niñas menores de 5 años mueren de desnutrición o por causas relacionadas con la misma. El 80% de los casos de desnutrición en sus formas más agudas se concentran en tan solo 20 países del mundo, concretamente en África subsahariana (países del Sahel y el Cuerno de África) y en algunas zonas del sur de Asia y en América Latina.
Al mismo tiempo y además de estos retos, el sobrepeso y la obesidad siguen aumentando en todas las regiones, en especial entre los niños en edad escolar y los adultos.


Comer poco, comer saludablemente, parece ser una decisión que pocos consideran. Y los índices de sobrepeso y obesidad, que crecen día a día, lo atestiguan.

El ejemplo de Alvise Cornaro.

Alvise Cornaro, (1467 -1566), (Luigi Cornaro), fue un noble veneciano del Renacimiento que, tras recibir una importante herencia, y gracias a sus buenas dotes para los negocios y las inversiones, se dedicó a estudios diversos y al mecenazgo. Se hizo conocido y hoy recordado por su libro “Discorsi della vita sobria”, que escribió sobre los que a su juicio, eran los secretos de la larga vida.
Cuando tenía 40 años, Cornaro se encontró exhausto y con mala salud. Condición que atribuyó a sus hábitos hedonistas, a su afición a las reuniones con amigos, con excesos en comidas, bebidas y otros pecados.
En algún momento, alarmado por su estado de salud, decide cambiar, y pone en práctica lo que hoy llamaríamos restricción calórica.
Limitándose con lo que llamó, “el principio cuantificador”, no más de 350 gramos de comida por día; huevos, carne, pan, sopa, y 400 cc de vino.
En el libro que mencionamos describió su nuevo régimen. Después de iniciar esta dieta mejoró, y vivió hasta los 99 años. Aconseja también el ejercicio, largas caminatas, evitar los pensamientos negativos, moderar las pasiones, llevar una vida familiar armoniosa y cultivar muchas amistades.
Constituye el primer ejemplo histórico, del que tenemos noticia, acerca de este dilema de comer o no comer. Los Discorsi, desde su publicación original, han sido traducidos a muchos idiomas y han tenido centenares de ediciones.


No comer. Ayunar.

En otras épocas se valoraba el ayuno. El ayuno ha sido una práctica religiosa y médica por miles de años. El ayuno con fines médicos fue propuesto en la antigua China, Egipto, Grecia y Roma. Se ha practicado durante siglos como preparación de ceremonias y ritos de diversas religiones, en el cristianismo, el judaísmo, el islam, el confucianismo, el hinduismo, el taoísmo y el jainismo.


En la antigua Grecia, filósofos, pensadores y médicos, experimentaron y promovieron los efectos terapéuticos del ayuno. Hipócrates, Platón, Sócrates, Aristóteles, Galeno, entre otros, elogiaron los beneficios del ayuno. En Grecia fue preconizado por Hipócrates, como necesario para recuperar la salud.
Hipócrates decía, “comer estando enfermo alimenta la enfermedad”. Otro ilustre médico de la antigüedad, Avicena, prescribía ayunos de 3 a 6 semanas como medicina.
Muchos personajes famosos recomendaron el ayuno, como Benjamín Franklin o Mark Twain. El novelista Upton Sinclair, escribió sobre los beneficios del ayuno. (1).
La pérdida de apetito que acompaña a muchas enfermedades, es un mecanismo natural, que indica la necesidad de ayunar para mejorar. Forma parte del “sickness behavior”, la “conducta de estar enfermo”, cansancio, dolor muscular, cefalea, deseo de acostarse, dormir y no comer.

La niña enferma.
Michael Peter Ancher (1849 – 1927)

A fines del siglo XIX y principios del XX, tomó nuevo impulso la idea del ayuno, con los conceptos de los médicos higienistas, y se fundaron muchas clínicas dedicadas al ayuno terapéutico. El ayuno prolongado fue popular también en los años 60 a 70 del siglo pasado, como método para adelgazar.
Folin y Denis (1915), recomendaban periodos de ayuno estricto como método efectivo y seguro para adelgazar. (2)
E.J.Drenick et al.,(1964) aseguraban que ayunos prolongados eran útiles para tratar la obesidad mórbida, y trataron a los obesos con ayunos de más de 100 días. (3) T.J.Thomson et al., (1962) igualmente, veían pacientes obesos a los que indicaban ayunos de hasta 249 días. (4)
Se destaca un ayuno de 382 días, que bajo estricta supervisión médica, realizó Angus Barbieri, lo cual le valió el récord Guinness.
A los 27 años, en 1966, Angus Barbieri se presentó, para tratamiento de su obesidad, en el departamento de Medicina de la Universidad de Dundee, Escocia. Pesaba en ese momento 214 kg. Inició un ayuno, consumiendo solo líquidos sin calorías, multivitaminas y suplementos de potasio y sodio. La prolongación de este ayuno fue decisión propia y se realizó por su insistencia. Finalizó el ayuno, después de 392 días, pesando 81 kg, que era su objetivo y no volvió a engordar. (5)

Angus Barbieri

El ayuno ha sido utilizado como método de protesta política. Gandhi realizó varios ayunos prolongados con tales fines, en 14 oportunidades.
Existen actualmente clínicas donde se practica el ayuno, controlado por médicos. Entre ellas, en Marbella, la Clínica Buchinger, donde se han tratado muchos famosos, como el escritor Mario Vargas Llosa y el actor Sean Connery. El ayuno se practica para adelgazar y para tratar algunas enfermedades.
(Longo VD, Mattson MP (2014), actualizan el tema del ayuno a la luz de los conocimientos actuales. (24)

Patología del tejido adiposo y el rol del ayuno

El tejido adiposo funciona como un órgano endocrino, regulando el metabolismo. No es solo un reservorio pasivo de energía. Numerosos estudios han establecido una relación entre la grasa visceral, la que está dentro de la cavidad abdominal, y las enfermedades.
Las adipokinas, moléculas activas que produce el tejido adiposo intraabdominal, son proinflamatorias. Entre ellas: leptina, factor de necrosis tumoral alfa (TNF-alfa), interleucina-6, resistina, angiotensinógeno, proteína C reactiva.
Estas sustancias regulan la inflamación, la sensibilidad a la insulina, la coagulación, el apetito y el gasto de energía. Cuando hay un exceso de tejido adiposo el organismo desarrolla un estado de inflamación de bajo grado y resistencia a la insulina. Predisponiendo a la enfermedad cardiovascular y el cáncer.

Adiponectina

Una de las sustancias producidas por el tejido adiposo, la adiponectina, es a la inversa, cardioprotectora y aumenta con el ayuno. (23)
La adiponectina reduce el proceso aterogénico. Una de las características más importantes de la adiponectina es que, a diferencia de otras adipokinas, su expresión en el tejido adiposo y su concentración plasmática se reducen en individuos con sobrepeso y obesidad. Esto también se ha observado en diferentes modelos de obesidad animal.
El mecanismo por el que la secreción de adiponectina está reducida en los individuos obesos, no es conocido. Por el contrario, la reducción del peso corporal mediante dietas hipocalóricas o el tratamiento quirúrgico de la obesidad mórbida, provocan una elevación de la adiponectina en el plasma. (19)
Reducir la masa adiposa, especialmente la abdominal, genera modificaciones favorables en el organismo, reduce la resistencia a la insulina y puede curar una diabetes del adulto, la llamada tipo II. Disminuye la inflamación crónica que genera el tejido adiposo; y por lo tanto dos padecimientos que la inflamación crónica genera o favorece, la aterosclerosis y el cáncer. (16.17.22)

La experiencia de Clive McCay

Clive McCay, un investigador de la Universidad de Cornell, en 1933, tuvo la idea de reducir la ingesta de calorías en ratas. Tomó tres grupos, a uno lo dejó comer libremente, midió lo que comían y calculó una disminución del 30%, para ofrecérselo a otros dos grupos. Es decir, a estos los obligó a comer menos. El experimento se iniciaba poco después del destete en un grupo, y unos meses después en el otro. Su objetivo aparente era determinar cómo afectaba el crecimiento de los animales.
El resultado fue que crecían menos, pero vivían más. En promedio, las que comían libremente vivieron 600 días. Las que comieron menos, un promedio de 900 días; aunque algunas llegaron a vivir más de 1200 días. (6)

Surgió así el paradigma de que la restricción de calorías alarga la vida. McCay demostró que reduciendo las calorías sin generar desnutrición, con una dieta que contenga todos los nutrientes esenciales, se duplica el tiempo de vida de las ratas. Con ello demostró que el envejecimiento podría enlentecerse.
El grupo de McCay publicó nuevos estudios en 1939 y 1942, de apoyo a su trabajo original donde se demostraba que la dieta con bajas calorías prolongaba la vida y reducía la incidencia de cáncer. (8)
Casi medio siglo después, Walford y Weindruch, reportaron que la restricción calórica en ratas adultas, a los 12 meses de edad, no solo aumentaba la longevidad sino que también reducía la incidencia de cáncer en un 50 %. Otros investigadores obtuvieron similares resultados. (8.10)

En este cuadro vemos la sobrevida de ratones sometidos a distintos niveles de restricción calórica.

En los años siguientes, los efectos de la restricción de calorías fue confirmada en la mayoría de los seres vivos, desde los unicelulares, como las levaduras, pasando por invertebrados, insectos, ratas, ratones y primates. Sugiriendo que el procedimiento involucra mecanismos que se han conservado a lo largo de la evolución. (11.10.9 .12).
A partir de la década de 1990, se comenzó a identificar genes y procesos metabólicos involucrados en la prolongación de la vida, primero en el invertebrado Caenorhabditis Elegans, y luego en la mosca Drosophila Melanogaster. Se demostró que intervienen mecanismos relevantes para la sensibilidad a la insulina y la función de las mitocondrias. Estudios posteriores demostraron mecanismos similares en ratones.

Roy Walford. Se dedicó a la investigación de la restricción calórica.

La restricción de calorías en diversa proporción, alarga la vida en todas las especies estudiadas. Incluso en los monos Rhesus, que son los más parecidos al hombre. (11.12) No está probado en humanos, aunque ya hay estudios que sugieren esa posibilidad. (13)
Hoy sabemos que comer poco es bueno para vivir más y estar sano, como afirmaba Cornaro. Y algunas personas han comenzado a comer menos y someterse a diversas formas de restricción alimentaria, con la esperanza de vivir más años.

Estudios de restricción calórica

Estudios de poblaciones humanas sometidas a restricción calórica, sin desnutrición, durante las guerras.
Circunstancias históricas que obligaron a poblaciones a la restricción involuntaria de alimentos, en la mayoría de los casos ocasionaron desnutrición severa y aumento de la mortalidad. Estos dos que citamos fueron diferentes.
Durante la Primera Guerra Mundial, en 1917, en Dinamarca, la población fue forzada a una restricción severa de alimentos, pero con un aporte adecuado de comidas nutritivas. Las raciones eran escasas pero incluían vegetales, cereales, leche y pescado. El racionamiento duró 2 años, el resultado fue una notable reducción de la mortalidad, de un 34 %.
Durante la Segunda Guerra Mundial algo similar ocurrió en Noruega. Se redujo el aporte de alimentos en un 30% durante 4 años. El gobierno aseguraba la provisión de papas, pescado, vegetales frescos y cereales.
La mortalidad se redujo en un 30 %, comparada con los niveles de preguerra, en hombres y mujeres.

Los centenarios de Okinawa

En Okinawa, una isla situada a 640 kilómetros de Japón, hay 4 a 5 veces más personas de 100 años que en cualquier otro país desarrollado. La mortalidad entre los 60 y 65 años, es la mitad del resto de la población japonesa. La mortalidad por enfermedad cardiovascular y cáncer, de próstata, colon, mama y linfomas, es marcadamente inferior al resto de Japón y de los Estados Unidos.
En Okinawa las personas consumen un 20% menos de calorías, que las del resto de Japón, y un 40% menos que en Estados Unidos. La dieta es rica en vegetales, frutas, batatas, soja y pescado. Y se la considera baja en proteínas.
Esto es válido para la dieta tradicional y las costumbres tradicionales de la isla. Como en el resto del mundo la invasión de fast food y comidas procesadas, está cambiando la forma de comer. Los resultados negativos ya están apareciendo, han aumentado la obesidad, antes inexistente y la mortalidad.
(Los párrafos de poblaciones en guerra y Okinawa, los tomé de Most J, Tosti V, Redman LM, Fontana L, Calorie Restriction in humans: An update. Ageing Res Rev. 2017; 39:36–45.) (27)

Okinawa

Restricción calórica en primates

Hay dos notables estudios llevados a cabo, como programas independientes, uno en el Wisconsin National Primate Research Center y otro en el National Institutes on Aging. Ambos de Estados Unidos. Sometieron a monos Rhesus a una restricción calórica del 30 por ciento. El promedio de vida en cautiverio de un Rhesus es de 27 años. La experiencia se inició con animales adultos, de entre 7 y 14 años y fueron seguidos durante 20 años.
Ambos programas observaron al finalizar, que los animales restringidos sufrieron pocas enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Una disminución del 50% de la incidencia de cáncer y enfermedad cardiovascular. Se redujo la pérdida de masa muscular y la pérdida auditiva. Se observó una notable preservación de la estructura cerebral. (25.26)
En el estudio Wisconsin se logró la prolongación de la vida, al final de los 20 años que duró el estudio el 80 % de los animales estaban vivos en el grupo restringido en calorías, y solo el 50 % en el grupo control. (12).
En el estudio NIA, la prolongación de la vida no fue tan evidente. Diferencias en la metodología de ambas experiencias explicarían las diferencias en los resultados. (25) Considerados en conjunto ambos estudios sostienen el concepto que, disminuyendo el consumo de alimentos, en primates adultos o de edad más avanzada, se observa una mayor sobrevida.
Analizando las contradicciones en ambos estudios, Rozalyn Anderson de la Universidad de Wisconsin, y Rafael de Cabo del National Institute of Aging, llegan a la conclusión que la restricción calórica prolonga la sobrevida en los monos Rhesus. (25)

En conjunto los datos de la UW y NIA sostienen el concepto que disminuir la ingesta de alimentos en la adultez o en la edad avanzada se asocia con mayor sobrevida en los primates.”( (25)

“En los monos, qué comen y cuánto comen influencia la forma en que envejecen”, aseguró Anderson en una entrevista periodística. Dada la similar genética de los Rhesus y los humanos expresó: “hay razones para suponer que debe ocurrir lo mismo en humanos”


La experiencia de restricción calórica, en monos Rhesus. A y B, comieron libremente. C y D restricción de calorias. Fotografiados a los 27 años, límite de vida en estos animales. (Universidad de Wisconsin)

El estudio Restrikal

Este es un experimento a 10 años realizado en Francia por el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de ese país.
Los científicos sometieron a un grupo de lemures, primates de pequeño tamaño, a una restricción calórica del 30%, desde el inicio de la edad adulta. Después de 10 años, la sobrevida de los monos sometidos a restricción aumentó en un 50%. La sobrevida promedio fue de 9.6 años, en el grupo control fue de 6.4 años. Cuando el último de los monos de ese grupo murió, a los 11 años, un tercio del grupo de restricción calórica aún estaba vivo. (26).

Comparación entre lemures ratón, con dieta baja en calorías y dieta habitual. A la izquierda, animal con dieta habitual: pesa 100 gramos y presenta las características del envejecer, con cataratas y blanqueamiento de la piel. A la derecha, un ejemplar con dieta menos calórica, pesa 70 gramos y tiene el aspecto de un animal más joven. Fotos: CNRS/MNHN.

The Calorie Restriction Society International.

Es una organización sin fines de lucro, inicialmente llamada Calorie Restriction Society, fundada en 1994 por Brian Delaney, Lisa Walford y Roy Walford.
Organiza conferencias, aporta fondos para la investigación, y ofrece guía a sus miembros. Sus ideas se basan en el concepto que la restricción calórica, es el único método para prolongar la vida que tiene fundamentos científicos.
Su objetivo es apoyar los esfuerzos de las personas que practican restricción calórica para optimizar su salud y lograr una mayor longevidad. Sus archivos poseen una amplia variedad de artículos sobre el tema. Su foro permite la discusión y evaluación de conocimientos y recursos para aplicar en la práctica personal de la restricción calórica.
Miembros de esta sociedad llevan muchos años ya con esta práctica. Es importante tener en cuenta que la dieta que llevan posee todos los nutrientes, solo restringe calorías, entre un 25 y 30 %. Es la dieta CRON, “Calorie Restriction with Adequate Nutrition”.
Los parámetros vitales de estas personas son óptimos. En una publicación de Holloszy et al., (2007), se muestran los datos de un grupo de miembros de la CRS. (13)
Si bien el efecto sobre longevidad y mortalidad no están todavía disponibles, todo indica que la restricción moderada a severa de calorías en humanos, resulta en las mismas adaptaciones que se observan en los animales de experimentación.
Esta manera de alimentarse, baja en calorías pero con adecuados nutrientes, reduce los factores de riesgo para el desarrollo de diabetes, enfermedad cardiovascular, cáncer, ACV y demencia. La presión arterial suele estar en 110/70, los niveles de colesterol y triglicéridos son óptimos, la proteína C reactiva, que indica inflamación, es indetectable, así como otros parámetros de inflamación.
La medida de la pared interior de la carótida, es menor que la de controles de la misma edad que consumen una dieta habitual. Lo cual es indicio de mejor salud arterial. Tienen además electrocardiogramas y ecocardiogramas óptimos.

Los estudios Calerie. (CALERIE: Comprehensive Assessment of Long Term Effects of Reducing Intake of Energy)

CALERIE es la primera investigación sobre el efecto de la restricción calórica en humanos no obesos.
Auspiciado y financiado por el NIA, National Institutes of Aging, fue realizado en 3 instituciones, la Universidad de Tufts, el Pennington Biomedical Research Center y la Universidad de Washington.
Ha tenido una fase de 6 meses, otra de un año de duración, y luego una de 2 años. Ha reclutado voluntarios, de peso normal, en los que se determinó con precisión el gasto calórico y se los instruyó para llevar una dieta restringida en un 25% de calorías. Hicieron vida normal y fueron asiduamente controlados, recibiendo entrenamiento y recursos para calcular las calorías y elegir alimentos que permitan la restricción considerada en cada caso. (15)
Se observó una reducción de la presión arterial, colesterol, triglicéridos, marcadores de inflamación y aumento del colesterol HDL.
La pérdida de peso alcanza a un 11 % en el primer año y luego se estabiliza. La conclusión del estudio en la publicación definitiva fue: “La restricción calórica disminuye ampliamente los factores de riesgo cardiometabólicos y el gasto calórico diario ajustado a la pérdida de peso, sin efectos adversos en la calidad de vida.” (15)

Beneficios de la restricción calórica.

Hoy existe una amplia evidencia de los beneficios fisiológicos y la prolongación de la vida de la restricción calórica (RC). En animales y humanos la RC de un 15 a un 40% mejora la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina (16), reduce la presión sanguínea y la frecuencia cardiaca (21). Reduce el daño oxidativo de proteínas, lípidos y el DNA. (18.21.22.23)
En animales aumenta el promedio y la extensión máxima de la vida. Reduce la incidencia de cáncer (19.22). Aumenta la resistencia de las neuronas a los cambios degenerativos que llevan a la demencia y el Parkinson (17). Disminuye el efecto del envejecimiento sobre la función renal (20).

Conclusión.

Los datos epidemiológicos y los estudios clínicos y experimentales indican que mantener un peso normal, es esencial para prevenir muchas enfermedades crónicas y envejecer saludablemente.
Una moderada restricción de calorías, asociada a una dieta apropiada, disminuiría notablemente. las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, las enfermedades neurológicas y la pérdida de fuerza muscular, de los reflejos y del equilibrio, que se producen con el correr de los años.
Mantener una dieta de restricción calórica en forma permanente, es seguramente difícil para la mayoría de las personas.
Otros recursos podrían ser útiles, entre ellos la restricción dietética. Se refiere a la disminución de algunos componentes de la dieta, por ejemplo proteínas, o algunos aminoácidos, como la metionina. Temas que están en estudio.
Otra posibilidad serían sustancias que se han denominado miméticos de la restricción calórica. Estos miméticos no califican todavía con suficiente evidencia. Excepto probablemente la metformina. Otra alternativa es el ayuno intermitente.
En el próximo post hablaremos del ayuno intermitente como método para lograr los beneficios de la restricción calórica. Con algunas ventajas sobre la dieta restrictiva permanente y como método más aceptable para muchos de nosotros.

REFERENCIAS

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